Sólo el amor puede salvar al mundo

Quizás no podamos sentir el hambre que siente el otro, o el frío, la soledad o la tristeza que hay en el corazón de los demás. Podemos pasar nuestra vida aislados del pesar y las necesidades del resto siendo egoístas y buscando sólo sentirnos bien nosotros mismos. Pero no podemos tapar el sol con un dedo. Tarde o temprano esa miseria a la que volteamos la cara nos verá directamente  a los ojos y nos pasará la cuenta. Porque el camino del hombre, aunque  lo camina cada uno,  nos lleva a todos. La meta no es llegar a la luz sólo. De que te sirve si dejas a todos los demás atrás. Entonces en donde está el amor? Que sentido tiene conquistarlo todo sin amor?

Nunca podremos saberlo todo, pero si estamos unidos sabremos más.

Cuando pienso en la injusticia, el odio, la indiferencia de los hombres una tristeza muy profunda se instala en mi pecho y pienso que quizás sea imposible cambiar esa naturaleza y pensar en una humanidad diferente.  Que no hay nada que hacer delante de esta realidad de muerte, engaño, manipulación y guerra. Que así es como somos verdaderamente. Se me parte el alma. Quizás porque por dentro aún quiero creer en un mundo de paz.

A dónde vamos? En qué nos convertiremos con el tiempo? Seremos capaces algún día de perdonarnos por todo lo que hemos hecho y todo lo que hemos dejado que suceda? Con que cara veremos a nuestros niños cuando nos pregunten por el amor? Que frase aprendida repetiremos para explicarlo? A quien citaremos? Por qué no hemos entendido que lo más importante que podemos dar, enseñar y vivir es el amor?

El tiempo no se detiene, y a su vez no se mueve para nada. Nosotros sólo somos un pequeño acto en su chistera.

Es doloroso que la mayor amenaza para la humanidad sea la humanidad misma. Que pasa? Por qué no damos espacio al amor. Por qué lo ahorramos? Por qué lo damos sólo a algunos? Por qué no le damos una oportunidad? Acaso no tenemos suficiente para todos?

Quizás el amor no sea lo único que necesitamos, pero es lo único que puede salvarnos.

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Si no estás naciendo, estás muriendo.

Fue viendo la serie de Netflix, Hannibal, que encontré esta frase que verdaderamente me tocó y me inspiró ha emprender de nuevo. Y es que si no estás naciendo estás muriendo. Claro no se puede nacer muchas veces en una sola vida, pero si puedes nacer en proyectos, en ideas, en sueños y en muchas cosas más. Total, los días si los tenemos contados. Estamos luchando continuamente por sobrevivir, y deseamos dejar alguna marca, huella o algo que pueda demostrar que de una u otra forma estuvimos aquí, que existimos.
No debemos rendirnos nunca. Quién sabe si la próxima cosa que decidamos hacer sea la que nos justifique (no porque lo necesitemos, sino porque es lo que muchas veces buscamos), que revele nuestro propósito.
A veces sentimos que estamos muriendo. Ya sea por alguna enfermedad o alguna tristeza, pero nuestra nuestra mente suele revelarse de esa manera, jugándonos la vuelta y haciendo que nos perdamos en nuestra miseria. Es como ver como algo que se ama se derrumba inevitablemente. Pero creo que está frase puede sernos útiles en momentos como esos. Si algo debe morir y ya no podemos hacer nada para evitarlo, entonces debemos levantar la vista, la frente y empezar a nacer de nuevo. No importa en que. Porque si no estamos naciendo entonces estamos muriendo.
Encotrar una herramienta así es motivo de celebración. Una idea que pueda llevarte de la oscuridad a la luz. Un camino para la voluntad que aveces no encuentra salidas. Y tenía muchas ganas de compartirla con ustedes. Espero que lleve algún destello como lo hizo conmigo.
Entre otras cosas, el espacio multimedia de esta publicación quiero dedicarlo al Campeón, Muhamed Alí, quién fué el boxeador favorito de mi padre, y que finalmente podrá conocerlo en el cielo 🙂
No sabemos cuando será el último golpe que daremos, así que demoslo con todas nuestras fuerzas, quizá deje una marca que no se borre por mucho tiempo…
Gracias Campeón.
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Mis escombros

Poesía para el camino

Diré que mis escombros son de duras batallas
de feroces encuentros con gigantes brutales
de guerras por permanencia, de conquistas.

Diré que mis escombros preservan fantasmas
temidas criaturas de guardar a la sombra
demonios sangrientos, proscritos del alba.

No llamaré jamás a mis ruinas por su nombre
no revelaré a ninguno sus dolorosas causas
Verán, si es que ven, mi ciudad devastada
y pensarán: sepultura de venerables soldados

Solo y en silencio al llegarme el ocaso
contemplaré conmovido este sitio arrasado y
elevando los ojos al indoliente azul cielo
reclamaré al amor por haberme tumbado.

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Me ciñe el alma

Poesía para el camino

¿Cuánto dolor podemos contener?
¿Cuánta distancia podemos sostener?
Que sentimiento tan fuerte me ciñe el alma
la oprime, la seca, la disuelve en lágrima.
Que dulce sentencia de muerte
la puesta del amor y sus beneficios
no tengo mas cartas que jugar,
perdí la apuesta, me retiro.

Ahora extrañarte es derrotero
para llegar al final sin olvidarte
sin olvidar los besos en mi frente
el amor que me donaste.

Que ofensa tan grande fue mi paso
por tu bella vida y sus conjuntos
más me hubiera valido nunca verte mi amor
para no hacerte sufrir tanto.

Pero fue imposible no prenderme
de tu sonrisa y el brillo de tus ojos
de tu libertad y tu buena sangre
de tu verdad mi amor, y de tu carne.

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La despedida

Hablando alguna vez con un alma bella sobre la libertad y sus diferentes interpretaciones, llegabamos a la conclusión de que solo en el desapego se encuentra la libertad. Que cualquier tipo de dependencia anula tu naturaleza al definirte utilizando asociaciones. En resumen, la libertad viene a ser el equivalente a no tener cadenas de ningún tipo. Ni físicas, ni psicológicas, ni espirituales.

Pienso que una buena forma de empezar a liberarnos es también liberar a nuestras asociaciones, a nuestros apegos, a esos objetos de los sentidos a los que nos hemos atado, y a los que ( si son objetos sensibles como un ser humano ) también hemos lastimado. Liberar a esos objetos es liberarnos a nosotros mismos.

Escribí este poema hace ya algún tiempo buscando comunicar lo arriba descrito:

 

La Despedida

Me perdí por completo en vos,

y así valido la palabra que te ata.

Me perdí por completo en vos.

Me perdí por completo en tu mirada.

Me perdí por completo en tus sabores, en tu sonrisa.

En tus sonidos y el olor de tu piel.

Me perdi en tu forma.

Me perdí entre tus piernas.

Me perdí por completo en tus palabras, tus sentencias.

En el deseo de tenerte, de saberte mia.

Me perdí por completo en vos.

Me perdí en castillos en el aire,

en canciones,

en tu abrazo me perdí.

Me perdí en tu nombre como no lo hice nunca.

 

Ahora te libero de mi,

de todo lo que represento:

Te libero de mi voz, para que no despierte tu oido.

Te libero de mi cuerpo para que no despierte el tuyo.

Te libero de mi pasado, de mi presente.

De mi presencia, de mi ausencia.

De este juego que lastima.

Te libero de la mentira, del engaño.

Te libero de tanta risa, de tantos besos.

De sentirte libre conmigo te libero.

De los sueños compartidos, sueños rotos.

Te libero de la pregunta,

de los celos.

De las noches que no pudimos tener juntos.

De mis sombras,

… de mis miedos.

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Ni tuyo ni mio

El final asoma,

la piel resiente la inminente llegada del frio

y la totalidad se hace pequeña

para reponer las lágrimas y el día.

Nada permanece y todo fluye.

Lluvia que nace y escampa, años pasajeros,

trenes, estaciones y destinos.

Cófres llenos, tesoros y extrañas monedas,

rostros ajenos, memorias, fuego y azar.

Tú, encontrada y perdida,

humedad y caricias,

perfume de sexo,

piernas, mordidas y besos.

Amistad, guerra y olvido,

todo ilusión,

ni TUYO ni MIO.

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El hombre y la muerte.

Un día un buen hombre escuchó el canto de la vida y se enamoró de ella. La vida le dió muchas cosas buenas que llenaron su corazón, pero también heridas que lo hicieron dejar un rastro. De todo tuvo con ella.  Él amaba la vida.

Pero cómo todo mortal  llegó al final de sus días y al encontrarse de cara con la muerte le dijo:

-¿Por qué vienes tú a separarme de mi amada? ¿Por qué extiendes tu mano para llevarme lejos de ella?

 La muerte le contestó:

-Hombre insensato  que con tus sentidos crees poder tocarlo todo y le pones nombre a toda forma y creas un sueño en dóndo tu predominas, pero en tu corazón sientes la vida y la admiras y te enamoras de ella y haces cosas inútiles para permanecer con ella. Inútiles porque ese sueño que haz creado eres tu mismo  y porque la vida no es tu amante sino tu madre.

Yo soy la muerte como me haz llamado. Yo soy quién cosecha y  come los frutos del árbol de la vida. Yo no dejo que la fruta caiga podrida. Siempre la corto a su tiempo.

Y hombre…   este día es tu dia.

angel de la muerte

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