Un gesto dice más que una palabra. Esto lo podemos comprobar facilmente al encontrarnos con alguna persona que fue interrumpida en alguna actividad que le interesaba mucho. Puede notarse como a través de sus palabras quiere perseverar en la razón y la cortesía, reprimiendo de alguna manera sus sentimientos inmediatos. Pero es imposible. Los gestos lo delatan.
Otro ejemplo son los enamorados. Alguien podría preguntarte si poseés algún sentimiento especial por alguna persona, y vos negarlo, pero podría pasar en ese momento esa persona especial frente a vos y tu interlocutor , y mediante tus gestos, tu interlocutor sería testigo de la respuesta verdadera.
No debemos olvidar la posibilidad de que existan seres que puedan mentir habilmente tanto con las palabras, como con los gestos. Pero la mayoría de nosotros no puede porque la mayor parte de la vida no es ensayada sino improvisada.
Los gestos no se manifiestan solamente en el rostro de una persona, sino en todo su cuerpo. En oriente, a los gestos se les denomina mudras, y se relacionan a la práctica de la meditación.
Trataré de explicar esta relación:
Cuándo experimentás una felicidad muy grande una enorme sonrisa se dibuja en tu rostro, siendo esta sonrisa una exteriorización del estado mental. Esta matemática es fácil de comprender. Primero la felicidad, después la sonrisa. Una producción condicionada y simple, de primer grado. En la lógica proposicional a este conectivo se le conoce como implicación, y se lee en español como: entonces.
En la lógica proposicional existe un conectivo lógico de doble implicación, que se traduce al español como Si y solo Si, y es la base de la relación del mudra y la meditación.
Lo que se busca es alcanzar determinado estado al asociarlo con su gesto inmediato, o con un gesto de las manos o los brazos, razón por la cual los practicantes de la meditación colocan sus manos en posiciones y formas (mudras) específicos. Al conseguir esa asociación mediante la imaginación y la inteligencia, es posible transitar un camino de doble via, del estado mental a su gesto inmediato y viceversa.
En el caso del estado de Felicidad, el gesto o mudra asociado es el del rostro, la sonrisa. Y transitar este camino de doble via es permitir que no solo la felicidad genere la sonrisa, sino también la sonrisa genere la felicidad.
Las proposiciones son las siguientes.
p = Yo soy feliz.
q = Yo sonrío.
La primera matemática dice: p entonces q. Que se traduce al español como: Yo soy feliz entonces Yo sonrío.
Pero la meditación utiliza una matemática mas amplia. Esta dice: p si y solo si q. Esto se traduce al español como: Yo soy feliz si y solo si Yo sonrío. Y es un camino de doble vía.
Lo que quiero decir con todo este palabrerío es que si querés sintonizar tu mente y existencia en el estado de la felicidad, lo que tenés que hacer es sonreír.
El gesto de la sonrisa es una herramienta para enfrentar esos momentos en los que uno piensa “la felicidad hoy está tan lejos de mi”, en los que se corre el riesgo de caer cada vez mas profundo.
El gesto de la sonrisa es una puerta y posee una lógica matemática válida, simple e innegable. Ahora ya no podés decir, yo no sabía como ser feliz. El Señor no solo nos dá la felicidad y por ella la sonrisa, también nos da la voluntad de ser felices, de buscar la felicidad y de generarla mediante la sonrisa.
Así que si estás lejos de la felicidad yo te reto. Forza a tu rostro para que en el se dibuje la sonrisa mas hermosa, y sentí como los músculos de tu rostro transmiten una electricidad a tu espina dorsal, y abrí bien el corazón, porque lo que viene después es la felicidad.
Es verdad que hay una felicidad que no puede asociarse con una sonrisa, ni con la existencia. La felicidad que mora en el sagrado corazón del Señor, que es trascendental a todo lo que podamos imaginar. Pero puedo asegurarte que la sonrisa es un reflejo de ella. Un reflejo del Señor.
